La Biblia está llena de historias fabulosas, todas aplicables, todas profundas. Pero, ¿qué dirías si te cuento que, entre esas historias, hay algunas en las que Dios usó al menos popular de los animales para su gloria? Eso debería ser motivo de gran esperanza, porque si Dios puede usar un burro, Él puede usar a cualquiera de nosotros para hacer cosas maravillosas. Este mes aprenderemos que no todos los burros son tan burros.