La ciencia enterró a Lemuria en el siglo XX: la deriva continental demostró que ningún continente podía hundirse sin dejar rastro, y el misterio de los lémures se explicó sin necesidad de tierras perdidas. Pero en 2017 los geólogos anunciaron algo inesperado: bajo la isla Mauricio, en pleno océano Índico, yacen los restos de un microcontinente real, sumergido hace millones de años.
Lo llamaron Mauritia. No es Lemuria, no hubo civilizaciones ni templos, y sin embargo la pregunta quedó flotando: ¿cuántas veces una leyenda descartada terminó apuntando, sin saberlo, en la dirección correcta?