La presión social hacia mujeres que desafían el paradigma: “mujer igual madre” las ha convertido en blanco de juicios de valor muy atrevidos que como consecuencia provocan un alto costo personal, emocional y social. Ojalá que las voces de las benditas rebeldías que nos acompañan siempre sean escuchadas, la de este episodio nos dejó una gran lección.