Muchos de nosotros, no pueden darse el lujo de quedarse en casa y con valentía, resignación, y mucha necesidad, caminan con sus cuerpos encorvados, la expresión rígida y la mirada ida hacia los lados y arriba atentos ansiando una respuesta. Aún así, sacan la fuerza de no sé dónde, para gritar sus pregones a los cuatro vientos.
Los gritones de los tiempos del covid, son el ejemplo más valioso de resilencia humana y del espíritu invencible de este pueblo milenario