La fe en Dios no es un seguro contra la adversidad; los días difíciles llegarán y exigirán decisiones de fe. Y cuando todo a nuestro alrededor intente quebrar nuestra alma, el Señor será nuestra roca para mantenernos en pie. Él conoce nuestro dolor y no nos juzga por estar atravesando un desierto. Así que no te preguntes por qué estás pasando una tormenta; pregúntate para qué. No te rindas. El mismo Dios que permite la prueba es el Dios que te sostendrá hasta el final. ¡Confía en Su plan de entren...
La fe en Dios no es un seguro contra la adversidad; los días difíciles llegarán y exigirán decisiones de fe. Y cuando todo a nuestro alrededor intente quebrar nuestra alma, el Señor será nuestra roca para mantenernos en pie. Él conoce nuestro dolor y no nos juzga por estar atravesando un desierto. Así que no te preguntes por qué estás pasando una tormenta; pregúntate para qué. No te rindas. El mismo Dios que permite la prueba es el Dios que te sostendrá hasta el final. ¡Confía en Su plan de entrenamiento!
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