A veces la expectativa del mismo discípulo de Jesús la ponemos tan elevada que el día que descubrimos que él nos llama a ser uno de los suyos no acabamos por creernos la y solo gastamos la vida en el asombro y no en la respuesta a su llamado.
Jesús sabea quien elige, sabe quién le sigue, sabe de lo que somos y no somos capaces de hacer; a un así se atrevió y nos llamó por nuestro nombre. Solo por iniciativa suya y por su gracia... ¡Jesús ve posibilidades!