El Señor Jesucristo es nuestro faro de luz.
Como cristianos somos llamados a modelar y representar los valores bíblicos. No basta con dar buenos discursos de ética y moral, hay que modelarlos en la vida diaria cómo un referente para nuestra familia y para el entorno en que nos movemos.
...Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida... (Juan 8:12)