En las ruinas del remordimiento,
posan desnudas mis ropas viejas al sol.
Quién diría que lastimarían mi corazón,
iluso descarado que me robó todo tu amor.
Cuentan las lenguas de algún lugar,
que me miran murmurando tu nombre sin parar,
que te espero, te perdono,
que tus engaños están de más,
que te amo y para siempre así será.
Podrían ser tres veces,
una más no está mal,
que me mientas y juegues conmigo sin perdonar;
Pero no entenderé razón,
no hay ninguna explicación,
e...
En las ruinas del remordimiento,
posan desnudas mis ropas viejas al sol.
Quién diría que lastimarían mi corazón,
iluso descarado que me robó todo tu amor.
Cuentan las lenguas de algún lugar,
que me miran murmurando tu nombre sin parar,
que te espero, te perdono,
que tus engaños están de más,
que te amo y para siempre así será.
Podrían ser tres veces,
una más no está mal,
que me mientas y juegues conmigo sin perdonar;
Pero no entenderé razón,
no hay ninguna explicación,
es el chico de tu corazón,
tu nuevo y gran amor.
Lo entiendo,
es él,
por quien me dejas,
con quien me engañas.
Mientras tanto lloraré un par de noches más,
unas cuantas que en años poco a poco se convertirán,
una llamada de ella y todo se podría solucionar;
un beso, una carta tal vez no estarían nada mal.
Al final, solo los demonios de mi habitación estarán,
aconsejándome,
enseñándome a ser un masoquista nada más.
Espero en lágrimas para escuchar tu voz,
creo en ti, sé que aún existirá alguna oportunidad,
un milagro de esos de la rosa de la televisión de mi mamá,
miro por tu ventana, cada gota de lluvia tal vez te traerá,
¿Dónde estás?
¿Cuándo volverás?
Ilusa descarada, mala mujer sin corazón,
violaste mis derechos terminando con mis sueños de amor,
engañándome con otro iluso, mal hombre sin corazón.
quién diría que estaría de más un poema viejo y sentimental,
una historia que decora tus mentiras a más no parar.
Los demonios gritan:
¡Nunca llamará!
¡Nunca volverá!
Nunca existirá esa vieja oportunidad,
me dicen que mis lágrimas están de más,
que no lo haga,
que no te busque más,
que no me rebaje, ya no hay razón,
que ya no me humille que hasta pena les doy.
Perdóname,
acepto que te vayas con él,
fui el error ortográfico que dejaste de querer,
el peor de los libros que pudiste leer…
LOS POEMAS QUE NUNCA ENTENDISTE
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