En el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Formula 1 hay dos focos: por un lado la profunda transformación normativa que experimentará la Fórmula 1 a partir de 2026; y por otro, cómo va el Dakar, la primera competición del año.
El análisis de los expertos.
Después del primer programa de la semana con el análisis de la nueva normativa, toca una valoración por parte de los expertos del programa de un reglamento que introduce cambios de gran calado y que pretende redefinir ...
En el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Formula 1 hay dos focos: por un lado la profunda transformación normativa que experimentará la Fórmula 1 a partir de 2026; y por otro, cómo va el Dakar, la primera competición del año.
El análisis de los expertos.
Después del primer programa de la semana con el análisis de la nueva normativa, toca una valoración por parte de los expertos del programa de un reglamento que introduce cambios de gran calado y que pretende redefinir tanto la competición en pista como la identidad tecnológica de la categoría.
La base de esta nueva normativa responde a dos grandes motivaciones claramente identificadas. Por un lado, la necesidad de corregir la deriva técnica de los monoplazas actuales, que han evolucionado hacia coches excesivamente grandes, muy dependientes del aire limpio y con adelantamientos considerados artificiales.
Por otro, la FIA persigue objetivos de mayor alcance social e industrial: sostenibilidad real, relevancia tecnológica y capacidad de atraer nuevos fabricantes sin sacrificar el espectáculo deportivo.
Los pilares de la nueva F1.
El reglamento de 2026 se articula en torno a cuatro pilares fundamentales que, según se plantea en el programa, pueden marcar un cambio de paradigma.
El primero es la introducción de coches más pequeños y ligeros, con un concepto claramente orientado hacia la agilidad.
La reducción del tamaño y del peso busca devolver al monoplaza una mayor vivacidad, favoreciendo la conducción activa y el enfrentamiento directo en pista.
Aunque esta limitación supone una pérdida estimada de alrededor del 30 % de apoyo aerodinámico, se compensa con una reducción de la resistencia aerodinámica cercana al 50 %, lo que abre la puerta a nuevas dinámicas de carrera.
El segundo eje del reglamento es la aerodinámica activa reglada, que sustituye al actual sistema DRS.
El nuevo planteamiento introduce modos diferenciados para recta y curva, con el objetivo de ofrecer una herramienta más integrada en el diseño del coche y menos dependiente de activaciones puntuales.
Esta solución pretende mejorar la capacidad de los monoplazas para seguirse de cerca y facilitar adelantamientos más naturales.
El tercer gran cambio afecta a las unidades de potencia, que pasan a tener un protagonismo eléctrico sin precedentes.
La eliminación de la MGU-H y el reparto equilibrado de la potencia, con un 50 % de energía eléctrica y un 50 % térmica, obligan a un replanteamiento completo del funcionamiento del motor.
La gestión de la recuperación y del despliegue energético se convierte en un elemento central de la carrera, con un impacto directo en el rendimiento en pista.
La gestión energética: vuelta al protagonismo del piloto.
Esta nueva realidad introduce un factor clave: el pilotaje vuelve a adquirir una dimensión estratégica.
En circuitos rápidos, una mala gestión energética puede traducirse en pérdida de potencia, penalizando errores, bloqueos o una conducción poco eficiente.
Los pilotos se ven obligados a levantar y recargar energía durante la carrera, lo que genera diferencias reales entre estrategias y abre un nuevo campo de batalla tanto para los pilotos como para los ingenieros.
Dentro de este contexto técnico, de nuevo en el Podcast y en este programa, concretamente, se ponen sobre la mesa cuestiones específicas como la compresión variable en los motores y los desafíos que plantea el uso de nuevos combustibles.
La sostenibilidad se presenta como uno de los ejes esenciales del reglamento, especialmente en lo relativo a la atracción de fabricantes y a la relevancia tecnológica más allá de la propia Fórmula 1.
No obstante, este avance también está generando dificultades técnicas que los equipos deben afrontar en su desarrollo.
Los adelantamientos también mejorarían.
En materia de adelantamientos, la normativa introduce un nuevo modo de despliegue eléctrico adicional.
A partir de 2026, cuando un piloto se encuentre a menos de un segundo del coche precedente en determinados puntos de activación, podrá disponer de 0,5 MJ extra de energía eléctrica para intentar la maniobra.
Este sistema se perfila como la principal ayuda para los adelantamientos, sustituyendo soluciones anteriores y planteando nuevas incógnitas sobre su efectividad en carrera.
¿Funcionará?
Las consecuencias de este conjunto de cambios abren múltiples interrogantes. ¿Habrá realmente más espectáculo al poder seguirse los coches con mayor facilidad? ¿Qué equipos estarán mejor posicionados para adaptarse a esta nueva Fórmula 1? ¿Y qué tipo de pilotos saldrán beneficiados en un contexto que parece premiar la inteligencia, la gestión y la capacidad de adaptación frente al coche técnicamente perfecto?
No sabemos si nos gustará: la nueva normativa para la Fórmula 1 de 2026 quiere presentarse como una apuesta ambiciosa por redefinir el equilibrio entre máquina y talento humano.
Un reglamento que no solo modifica los coches, sino que aspira a transformar la esencia misma de la competición.
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