Estamos en los días más grises del año y, mientras todo el mundo habla del temido Blue Monday, yo vengo con una solución mucho más efectiva que la serotonina: basura televisiva de lujo.
En este episodio nos damos un paseo por Palm Beach de la mano de Netflix y su reality Members Only: Palm Beach, un desfile de mujeres ricas, operadísimas y absolutamente insoportables, donde cada una intenta demostrar que es la auténtica Reina de la élite… aunque todo huela a nuevo rico, horterada noventera...
Estamos en los días más grises del año y, mientras todo el mundo habla del temido Blue Monday, yo vengo con una solución mucho más efectiva que la serotonina: basura televisiva de lujo.
En este episodio nos damos un paseo por Palm Beach de la mano de Netflix y su reality Members Only: Palm Beach, un desfile de mujeres ricas, operadísimas y absolutamente insoportables, donde cada una intenta demostrar que es la auténtica Reina de la élite… aunque todo huela a nuevo rico, horterada noventera y mansión de cartón piedra.
No hablamos de la serie de ficción Palm Royale. Esto es la realidad. O algo que se le parece. Y como suele pasar, es aún peor —y mucho más fascinante—. Fiestas de té ridículas, dramas que no importan, egos desatados, obsesión enfermiza con Mar-a-Lago y una colección de personajes tan exagerados que parecen una parodia… hasta que recuerdas que son personas reales.
La auténtica estrella aquí es el montaje, que llega un punto en el que decide rendirse a la dignidad y empezar a reírse directamente de ellas: caídas a cámara lenta, efectos de sonido, confesiones tróspidas y un tono que convierte el reality en una comedia involuntaria de primer nivel.
Entre terapeutas, platos que nunca se comen, ataques de ansiedad utilizados como arma arrojadiza y discusiones sobre Trump como si fuera un trofeo vital, el programa se convierte en ese accidente de coche del que no puedes apartar la mirada.
¿Es bueno? No.
¿Es elegante? Tampoco.
¿Es absolutamente adictivo y perfecto para sobrevivir al mes más triste del año? Sin duda.
No voy a ser yo quien lo recomiende…
pero sí, me lo he visto entero.
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