Locos por los clásicos - Homero Odisea 6 y 7. Ulises en la isla de los feacios
Después de sobrevivir al naufragio y escapar por fin de la furia de Poseidón, Ulises llega a la isla de los feacios. Allí transcurren los cantos VI y VII de la Odisea. Son los cantos del encuentro entre Ulises y Nausícaa y de la llegada del héroe al palacio de Alcínoo y Arete, dos escenas inolvidables de la Odisea. Después de veinte años de guerras, monstruos y tempestades, Ulises ha perdido absolutamente todo. Llega desnudo, agotado y sin nombre. Ya no parece el vencedor de Troya ni el rey de Ítaca. Pero es precisamente cuando ha tocado fondo cuando Homero comienza a reconstruir a su héroe.Todo comienza con uno de los encuentros más hermosos de la literatura. Nausícaa encuentra junto al río a un náufrago desnudo, cubierto de sal y barro. Ella no huye, le escucha, le ofrece ropa, alimento y ayuda para llegar a la ciudad. Le explica cómo llegar al palacio de sus padres, los reyes de los feacios.Guiado de nuevo por Atenea, el héroe entra después en el maravilloso palacio de los reyes Alcínoo y Arete, un lugar casi mágico donde los jardines florecen todo el año. Allí, todavía sin revelar quién es, Ulises se arroja a los pies de la reina como suplicante y es recibido conforme a una de las cosas más sagradas del mundo griego: la xenía, la hospitalidad. Frente a la barbarie de los cíclopes y la violencia del mar, Homero nos muestra una sociedad donde la verdadera grandeza consiste en acoger al extranjero.Pero el poeta sigue jugando con el suspense. Nosotros sabemos quién es ese misterioso náufrago; los personajes, todavía no. Ulises continúa ocultando su identidad mientras Homero retrasa el momento más esperado. Porque la isla de los feacios no es un simple descanso entre aventuras: es el escenario donde el héroe volverá a convertirse en protagonista de su propia historia. El gran relato de la “Odisea” está a punto de empezar.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de los cantos VI y VII de la “Odisea” está formada por la banda sonora de “El Señor de los Anillos”, de Howard Shore; “A Single Man”, “Romeo y Julieta”, “The Secret Garden” y “W.E.”, de Abel Korzeniowski; y “Chi Mai”, de Ennio Morricone.La imagen corresponde al cuadro “Odiseo y Nausícaa” de Salvator Rosa (1655). Escuchar audio
Locos por los clásicos - Homero. Odisea 3 y 4. En busca de Ulises
Telémaco ya ha dado el primer paso fuera de Ítaca. En los cantos III y IV de la Odisea, deja de ser el muchacho inseguro que esperaba el regreso de su padre para empezar a convertirse en el hombre que algún día luchará a su lado. Su viaje a Pilos y a Esparta es también un viaje hacia la madurez. Contamos para estos episodios de la Odisea con la colaboración de la helenista y profesora de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid, Soraya Planchas.En Pilos, Néstor lo recibe como manda la xenía, la sagrada hospitalidad griega: primero se acoge al extranjero y solo después se le pregunta quién es. Allí Telémaco escucha el relato de los nóstoi, los regresos de los héroes de Troya, descubre el destino de Agamenón y encuentra en Orestes un ejemplo de hijo que supo defender el honor de su padre.El viaje continúa hasta Esparta, donde Menelao y Helena reciben a Telémaco en un palacio lleno de riqueza, pero también de recuerdos y heridas que la guerra de Troya aún no ha cerrado. Ambos evocan la inteligencia y la astucia de Ulises con el caballo de Troya, mientras Homero nos ofrece un retrato fascinante de Helena, tan compleja y enigmática como siempre. Después llega uno de los episodios más memorables del poema: el encuentro de Menelao con el cambiante Proteo, el anciano del mar, que solo revela la verdad a quien es capaz de resistir todas sus metamorfosis. Gracias a él llega, por fin, la noticia que Telémaco ha recorrido medio mundo buscando: Ulises está vivo, aunque prisionero en la isla de Calipso.Pero Homero no permite que el alivio dure demasiado. Mientras Telémaco celebra haber encontrado por fin noticias de su padre, los pretendientes preparan una emboscada para asesinarlo durante el viaje de regreso. El lector conoce el peligro, pero el protagonista todavía no. Es un recurso narrativo magistral que convierte a Homero en un maestro del suspense muchos siglos antes de Hitchcock.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de los cantos III y IV de la Odisea está formada por la banda sonora de Howard Shore para El Señor de los Anillos; The Gravel Road" de James Newton Howard para The Village; "Across the Stars" de John Williams para Star Wars; la de Alexandre Desplat para The Imitation Game, la de John Williams para Minority Report y de la Trevor Jones para El último mohicano.LLa imagen corresponde a la película “Troya” dirigida por Wolfgang Petersen (2004) Escuchar audio
Locos por los clásicos - La Odisea empieza sin Ulises: el viaje de Telémaco. Cantos 1 y 2
«Háblame, Musa, de aquel varón de ingenio inagotable que, después de destruir la sagrada ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo…»Así comienza la Odisea de Homero, una de las grandes obras de la literatura universal. Y una de las primeras. Una obra sobre Ulises, comienza de una manera sorprendente: sin Ulises. El héroe no aparecerá hasta el canto 5. Homero practica la técnica del flashback y nos lleva primero a Ítaca, al Palacio que abandonó veinte años atrás para ir a la guerra de Troya. Allí Penélope sigue esperando, los pretendientes se han instalado en el palacio devorando los bienes del rey ausente, y Telémaco, el hijo que apenas conoció a su padre, contempla impotente cómo su mundo se desmorona.Pero algo está a punto de cambiar. Atenea llega a Ítaca disfrazada y despierta al muchacho: ya no puede seguir sentado esperando. Telémaco tiene que hablar, enfrentarse a los pretendientes y salir en busca de noticias de Ulises. Y así, casi ante nuestros ojos, comienza a dejar de ser un niño.Convoca una asamblea, denuncia públicamente a quienes han invadido su casa y conocemos también la extraordinaria inteligencia de Penélope, que lleva años resistiendo con la famosa estratagema del telar: teje de día y desteje de noche para aplazar una boda que no desea. Los pretendientes se burlan, el pueblo calla y nadie se atreve a ayudar a Telémaco. Pero ya es demasiado tarde para detenerlo. El joven inseguro del primer canto ha empezado a actuar.Y entonces ocurre algo precioso. Al final del canto I, Telémaco se acuesta de noche pensando en el viaje. Al final del canto II también es de noche, pero ya está navegando. Atenea envía un viento favorable, la vela se hincha y la nave avanza por el inolvidable «mar del color del vino» de Homero.Ulises todavía no ha aparecido, pero está en todas partes: en el dolor de Penélope, en la casa ocupada y en la vida de un hijo que ha crecido bajo la sombra de un padre ausente. Antes de contarnos el regreso de Ulises, Homero nos enseña por qué tiene que regresar.Mientras el padre lucha por volver a casa, el hijo comprende que para encontrarlo tiene que salir de ella. Uno vuelve. El otro parte. Y, sin saberlo todavía, los dos empiezan a caminar el uno hacia el otro. Así comienza la Odisea. Y después de casi tres mil años sigue siendo imposible no querer saber qué ocurre a continuación.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de los cantos I y II de la Odisea está formada por la banda sonora de “El Señor de los Anillos”, de Howard Shore; la de “Minority Report”, de John Williams; la de “Érase una vez en América”, de Ennio Morricone, y de “The Imitation Game”, de Alexandre Desplat.La imagen corresponde al cuadro “Telémaco abandona Ítaca para buscar a su padre Ulises, animado por Mentor”, de Charles Meynier (1800)Escuchar audio
Locos por los clásicos - Homero. Odisea 24
Después de veinte años de guerras, monstruos, naufragios y aventuras, cualquiera pensaría que la Odisea termina cuando Ulises se reencuentra con Penélope. Pero Homero quiere ir mucho más lejos. En el canto XXIV, el último del poema, nos recuerda que después de la venganza llega lo más difícil: conseguir la paz.Junto al helenista y catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense Miguel Herrero de Jaúregui recorremos las tres grandes escenas que cierran definitivamente la Odisea. Descendemos al Hades, donde las almas de los pretendientes se encuentran con los héroes de Troya y Agamenón proclama a Penélope como ejemplo eterno de inteligencia y fidelidad. Asistimos después al emocionante abrazo entre Ulises y su anciano padre Laertes, el último de todos los reconocimientos del poema. Y, finalmente, descubrimos cómo Atenea y Zeus ponen fin a la espiral de violencia para devolver la paz a Ítaca.Homero demuestra una vez más su inmenso talento narrativo. No termina su obra con una victoria, sino con una reconciliación. Porque comprende que conquistar es más fácil que gobernar, y que toda guerra deja heridas que solo la paz puede cerrar. La Odisea concluye así convirtiéndose no solo en el poema del regreso, sino también en una profunda reflexión sobre la familia, la memoria y el perdón.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora del canto XXIV de la Odisea está formada por la banda sonora de El Señor de los Anillos, de Howard Shore; "Father and Son", de Cat Stevens; y "Experience", de Ludovico Einaudi.La imagen corresponde al cuadro “Las almas a orillas del Aqueronte” de Adolf Hirémy-Hirschl, 1898, en la Galería Belvedere en Viena Escuchar audio
Locos por los clásicos - Plutarco. La importancia de escuchar
Vivimos rodeados de ruido. Opinamos, comentamos, respondemos y discutimos a todas horas. Pero ¿sabemos escuchar? Esa es la pregunta que se hizo Plutarco hace casi dos mil años en su obra “Sobre cómo se debe escuchar”. Y lo sorprendente es que parece escrita para nuestro tiempo.En este episodio de “Locos por los clásicos”, con la colaboración de la helenista y profesora de la Universidad Complutense Soraya Planchas, nos acercamos a uno de los textos más actuales de toda la Antigüedad. Plutarco no escribe un manual para permanecer callado mientras otros hablan. Habla de algo mucho más profundo: de la humildad intelectual, de la atención, del aprendizaje y de la formación del carácter.El autor de las célebres Vidas paralelas nos recuerda que escuchar es una virtud que exige esfuerzo. Propone algo muy difícil: escuchar con paciencia, reflexionar antes de juzgar y aceptar que siempre podemos aprender algo de los demás.Plutarco también reflexiona sobre las críticas, sobre la necesidad de examinar nuestros errores sin sentirnos atacados y sobre la importancia de distinguir el contenido de las apariencias. Porque lo decisivo no es quién habla ni cómo habla, sino la verdad que pueda haber en sus palabras.Y deja una de las imágenes más hermosas de toda la literatura educativa: la inteligencia no es un recipiente que haya que llenar de datos, sino una llama que necesita combustible para seguir ardiendo. Aprender no consiste en acumular información, sino en despertar la curiosidad, el deseo de comprender y la búsqueda constante de la verdad.Este pequeño tratado acaba convirtiéndose en una reflexión sobre cómo vivir mejor. Porque aprender a escuchar a los demás, escucharnos a nosotros mismos y escuchar a la razón es, para Plutarco, una de las claves de una vida feliz. Y quizá nunca había sido tan necesario recordarlo.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de Cómo se debe escuchar de Plutarco está formada por “The Wind” de Cat Stevens, “The Sound of Silence” de Simon & Garfunkel y “The Living Years” de Mike and The Mechanics.La imagen corresponde a “La Escuela de Atenas” de Rafael Sanzio (1509-1511)Escuchar audio