Locos por los clásicos - Homero. Odisea 9. Ulises, Polifemo y Nadie
Ulises, Polifemo y Nadie«Yo soy Ulises, hijo de Laertes». Por fin, dice quién es. Ya no habla Homero: es el propio Ulises quien toma la palabra para contar, en primera persona, las aventuras que lo han llevado desde la caída de Troya hasta la isla de los feacios. Comienza así uno de los grandes episodios de la literatura universal: el inmenso relato en primera persona del viaje de Ulises.Primero llegan los cícones, donde la desobediencia y la codicia de sus compañeros convierten una victoria en una derrota. Después, los lotófagos, cuyo fruto hace olvidar la patria y el deseo de regresar. Y, finalmente, el episodio central: Polifemo. El cíclope no es solo un monstruo gigantesco; representa la barbarie, un mundo sin leyes, sin hospitalidad y sin respeto a los dioses. Frente a su fuerza descomunal, Ulises vence gracias a la inteligencia, al ingenio de decir que se llama «Nadie» y a la cooperación de sus compañeros. Pero cuando todo parece haber terminado, un instante de orgullo lo cambia todo: revela su verdadero nombre y provoca la maldición de Poseidón, que marcará el resto de su viaje. Homero nos recuerda así que los peores enemigos no siempre están fuera de nosotros, sino que a veces nacen de nuestra propia soberbia. ¡Pero sin esto, no habríamos tenido la Odisea!Contamos con la colaboración de la helenista y profesora de Filología Griega de la Universidad Complutense Macarena Calderón.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora del canto IX de la Odisea está formada por “Érase una vez en América”, de Ennio Morricone; “Chevaliers de Sangreal”, de Hans Zimmer para El código Da Vinci; “El caballero oscuro”, de Hans Zimmer y James Newton Howard; “The Ghost Writer”, de Alexandre Desplat; y “El Señor de los Anillos”, de Howard Shore.La imagen corresponde al cuadro “Ulises cegando a Polifemo”, de Pellegrino Tibaldi, 1550Escuchar audio
Locos por los clásicos - Homero. Odisea 8. Cuando Ulises escuchó su propia leyenda
Después de monstruos, tempestades y naufragios, Homero detiene la acción y nos lleva a la isla de los feacios, el pueblo más refinado y hospitalario de toda la Odisea. Hay asambleas, banquetes, competiciones deportivas, música, danza y respeto sagrado por el extranjero. Es, probablemente, la primera gran sociedad utópica de la literatura occidental.En medio de ese mundo aparece Demódoco, el aedo ciego que representa el poder inmortal de la poesía. Sus cantos devuelven por un momento la guerra de Troya al corazón de la Odisea. Ulises escucha cómo su propia vida se ha convertido ya en leyenda y rompe a llorar mientras los feacios ignoran quién es en realidad aquel misterioso extranjero. Después llegan los juegos atléticos, donde recupera su prestigio de héroe; el baile extraordinario de los jóvenes feacios, símbolo de una sociedad que celebra la belleza; el divertidísimo episodio de Ares y Afrodita, donde el ingenio vence a la fuerza bruta; y, finalmente, el relato del caballo de Troya, que vuelve a conmover a Ulises hasta las lágrimas. Al terminar el canto, Alcínoo comprende que su huésped oculta una historia extraordinaria y le hace la gran pregunta que abre el siguiente episodio: «¿Quién eres?». El viaje físico hacia Ítaca está a punto de comenzar, pero antes Ulises tendrá que regresar a través de la memoria y del relato.Contamos con la colaboración de la helenista y profesora de Filología Griega de la Universidad Complutense, Federica Pezzoli.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora del canto VIII de la Odisea está formada por “El señor de los anillos” de Howard Shore; “Carros de fuego” de Vangelis; “Amarcord” de Nino Rota; "A Beautiful Mind" de James Horner; y "Elegy for Dunkirk", de Dario Marianelli.La imagen corresponde al cuadro “Ulises en la corte de Alcínoo” de Francesco Hayez (1814)Escuchar audio
Locos por los clásicos - Homero Odisea 6 y 7. Ulises en la isla de los feacios
Después de sobrevivir al naufragio y escapar por fin de la furia de Poseidón, Ulises llega a la isla de los feacios. Allí transcurren los cantos VI y VII de la Odisea. Son los cantos del encuentro entre Ulises y Nausícaa y de la llegada del héroe al palacio de Alcínoo y Arete, dos escenas inolvidables de la Odisea. Después de veinte años de guerras, monstruos y tempestades, Ulises ha perdido absolutamente todo. Llega desnudo, agotado y sin nombre. Ya no parece el vencedor de Troya ni el rey de Ítaca. Pero es precisamente cuando ha tocado fondo cuando Homero comienza a reconstruir a su héroe.Todo comienza con uno de los encuentros más hermosos de la literatura. Nausícaa encuentra junto al río a un náufrago desnudo, cubierto de sal y barro. Ella no huye, le escucha, le ofrece ropa, alimento y ayuda para llegar a la ciudad. Le explica cómo llegar al palacio de sus padres, los reyes de los feacios.Guiado de nuevo por Atenea, el héroe entra después en el maravilloso palacio de los reyes Alcínoo y Arete, un lugar casi mágico donde los jardines florecen todo el año. Allí, todavía sin revelar quién es, Ulises se arroja a los pies de la reina como suplicante y es recibido conforme a una de las cosas más sagradas del mundo griego: la xenía, la hospitalidad. Frente a la barbarie de los cíclopes y la violencia del mar, Homero nos muestra una sociedad donde la verdadera grandeza consiste en acoger al extranjero.Pero el poeta sigue jugando con el suspense. Nosotros sabemos quién es ese misterioso náufrago; los personajes, todavía no. Ulises continúa ocultando su identidad mientras Homero retrasa el momento más esperado. Porque la isla de los feacios no es un simple descanso entre aventuras: es el escenario donde el héroe volverá a convertirse en protagonista de su propia historia. El gran relato de la “Odisea” está a punto de empezar.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de los cantos VI y VII de la “Odisea” está formada por la banda sonora de “El Señor de los Anillos”, de Howard Shore; “A Single Man”, “Romeo y Julieta”, “The Secret Garden” y “W.E.”, de Abel Korzeniowski; y “Chi Mai”, de Ennio Morricone.La imagen corresponde al cuadro “Odiseo y Nausícaa” de Salvator Rosa (1655). Escuchar audio
Locos por los clásicos - Homero. Odisea 3 y 4. En busca de Ulises
Telémaco ya ha dado el primer paso fuera de Ítaca. En los cantos III y IV de la Odisea, deja de ser el muchacho inseguro que esperaba el regreso de su padre para empezar a convertirse en el hombre que algún día luchará a su lado. Su viaje a Pilos y a Esparta es también un viaje hacia la madurez. Contamos para estos episodios de la Odisea con la colaboración de la helenista y profesora de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid, Soraya Planchas.En Pilos, Néstor lo recibe como manda la xenía, la sagrada hospitalidad griega: primero se acoge al extranjero y solo después se le pregunta quién es. Allí Telémaco escucha el relato de los nóstoi, los regresos de los héroes de Troya, descubre el destino de Agamenón y encuentra en Orestes un ejemplo de hijo que supo defender el honor de su padre.El viaje continúa hasta Esparta, donde Menelao y Helena reciben a Telémaco en un palacio lleno de riqueza, pero también de recuerdos y heridas que la guerra de Troya aún no ha cerrado. Ambos evocan la inteligencia y la astucia de Ulises con el caballo de Troya, mientras Homero nos ofrece un retrato fascinante de Helena, tan compleja y enigmática como siempre. Después llega uno de los episodios más memorables del poema: el encuentro de Menelao con el cambiante Proteo, el anciano del mar, que solo revela la verdad a quien es capaz de resistir todas sus metamorfosis. Gracias a él llega, por fin, la noticia que Telémaco ha recorrido medio mundo buscando: Ulises está vivo, aunque prisionero en la isla de Calipso.Pero Homero no permite que el alivio dure demasiado. Mientras Telémaco celebra haber encontrado por fin noticias de su padre, los pretendientes preparan una emboscada para asesinarlo durante el viaje de regreso. El lector conoce el peligro, pero el protagonista todavía no. Es un recurso narrativo magistral que convierte a Homero en un maestro del suspense muchos siglos antes de Hitchcock.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de los cantos III y IV de la Odisea está formada por la banda sonora de Howard Shore para El Señor de los Anillos; The Gravel Road" de James Newton Howard para The Village; "Across the Stars" de John Williams para Star Wars; la de Alexandre Desplat para The Imitation Game, la de John Williams para Minority Report y de la Trevor Jones para El último mohicano.LLa imagen corresponde a la película “Troya” dirigida por Wolfgang Petersen (2004) Escuchar audio
Locos por los clásicos - La Odisea empieza sin Ulises: el viaje de Telémaco. Cantos 1 y 2
«Háblame, Musa, de aquel varón de ingenio inagotable que, después de destruir la sagrada ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo…»Así comienza la Odisea de Homero, una de las grandes obras de la literatura universal. Y una de las primeras. Una obra sobre Ulises, comienza de una manera sorprendente: sin Ulises. El héroe no aparecerá hasta el canto 5. Homero practica la técnica del flashback y nos lleva primero a Ítaca, al Palacio que abandonó veinte años atrás para ir a la guerra de Troya. Allí Penélope sigue esperando, los pretendientes se han instalado en el palacio devorando los bienes del rey ausente, y Telémaco, el hijo que apenas conoció a su padre, contempla impotente cómo su mundo se desmorona.Pero algo está a punto de cambiar. Atenea llega a Ítaca disfrazada y despierta al muchacho: ya no puede seguir sentado esperando. Telémaco tiene que hablar, enfrentarse a los pretendientes y salir en busca de noticias de Ulises. Y así, casi ante nuestros ojos, comienza a dejar de ser un niño.Convoca una asamblea, denuncia públicamente a quienes han invadido su casa y conocemos también la extraordinaria inteligencia de Penélope, que lleva años resistiendo con la famosa estratagema del telar: teje de día y desteje de noche para aplazar una boda que no desea. Los pretendientes se burlan, el pueblo calla y nadie se atreve a ayudar a Telémaco. Pero ya es demasiado tarde para detenerlo. El joven inseguro del primer canto ha empezado a actuar.Y entonces ocurre algo precioso. Al final del canto I, Telémaco se acuesta de noche pensando en el viaje. Al final del canto II también es de noche, pero ya está navegando. Atenea envía un viento favorable, la vela se hincha y la nave avanza por el inolvidable «mar del color del vino» de Homero.Ulises todavía no ha aparecido, pero está en todas partes: en el dolor de Penélope, en la casa ocupada y en la vida de un hijo que ha crecido bajo la sombra de un padre ausente. Antes de contarnos el regreso de Ulises, Homero nos enseña por qué tiene que regresar.Mientras el padre lucha por volver a casa, el hijo comprende que para encontrarlo tiene que salir de ella. Uno vuelve. El otro parte. Y, sin saberlo todavía, los dos empiezan a caminar el uno hacia el otro. Así comienza la Odisea. Y después de casi tres mil años sigue siendo imposible no querer saber qué ocurre a continuación.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de los cantos I y II de la Odisea está formada por la banda sonora de “El Señor de los Anillos”, de Howard Shore; la de “Minority Report”, de John Williams; la de “Érase una vez en América”, de Ennio Morricone, y de “The Imitation Game”, de Alexandre Desplat.La imagen corresponde al cuadro “Telémaco abandona Ítaca para buscar a su padre Ulises, animado por Mentor”, de Charles Meynier (1800)Escuchar audio