Locos por los clásicos - De Prometeo a 'La dignidad del mediocre', con Gregorio Luri
En este Locos por los clásicos hablamos con Gregorio Luri, filósofo, pedagogo, profesor, escritor, defensor del sentido común y lector incansable de la tradición clásica, sobre uno de los mitos más poderosos del mundo antiguo: Prometeo, el titán que robó el fuego divino para dárselo a los hombres. Un acto de desafío, compasión y lucidez que inauguró la civilización... y también el sufrimiento.A partir de la tragedia Prometeo encadenado de Esquilo, hablamos de progreso, castigo y libertad, pero también de nuestro presente: ¿seguimos robando fuegos sin pensar en las consecuencias?Pero no nos quedamos en el mito. Hablamos también de La dignidad del mediocre, el último libro de Gregorio Luri, una defensa de lo inacabado, de lo común, de quienes no aspiran a ser excepcionales, pero sí plenamente humanos. Frente a una cultura que glorifica la brillantez, Luri rescata el valor de vivir bien sin necesidad de destacar.Y es que "mediocre" viene del latín medius (la mitad) y el griego ocris (montaña). Significa propiamente "el que se encuentra a media altura", de ahí el sentido de "el que se mantiene en un justo medio, equilibrado, moderado", y se acaba entendiendo ni bueno ni malo, simplemente del montón. Y ahí, en medio del esfuerzo, del sudor, del miedo a caer, es donde se juega lo verdaderamente humano, defiende Luri.Lo decía Camus: "Nadie se da cuenta de que algunas personas gastan una enorme cantidad de energía simplemente para ser normales".Gregorio Luri dialoga constantemente con Sócrates, Platón o Aristóteles porque cree que los clásicos son brújulas para la vida contemporánea, para entender qué tipo de personas somos y queremos ser.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos, les ponemos música actual. La banda sonora de este episodio está formada por: "Eternal Flame" de The Bangles y "Don’t Give Up" de Peter Gabriel.En la imagen "Prometeo encadenado" (1612-1628) de Rubens y Synders en Museo de Arte de Philapelphia.Escuchar audio
Locos por los clásicos - El triunfo de las mujeres. Plauto
Un viejo casado cree que puede recuperar la juventud acostándose con una chica joven. Grave error. “Cásina” es una comedia genial del genial autor latino Plauto, que se ríe del poder masculino.Plauto convierte al viejo Lisídamo en un adolescente grotesco, impaciente y salido. Todo en “Cásina” está atravesado por referencias sexuales claras y constantes: el hambre de comer y el hambre de sexo, la escena de la “espada” como símbolo sexual y un castigo final que llega justo donde más duele. El viejo salido solo piensa en sexo; mientras él cree que va a devorar, será él quien se quede con hambre.Y quien lo anuncia desde el principio es la matrona, Cleóstrata, su esposa, que no solo gana, sino que humilla al marido y restablece el orden doméstico con inteligencia, ironía y una trampa teatral magistral: una falsa boda en escena.El tema del viejo enamorado y castigado recorre toda la literatura y el cine, porque Plauto inventa aquí mecanismos cómicos que siguen funcionando: ritmo, intriga, inversión de roles, metateatro y risa sin moralina.En este episodio de Locos por los clásicos celebramos el tono cómico total de Plauto, un genio absoluto de la comedia, en diálogo con la experta en teatro latino Carmen González Vázquez, catedrática de Filología Latina de la Universidad Autónoma de Madrid.Una obra escrita hace más de 2.200 años que sigue haciendo reír porque exagera, deforma y desnuda vicios muy reconocibles: el ridículo del poder masculino y el deseo fuera de control. Triunfa la inteligencia de la mujer. “Cásina” no ha envejecido porque Plauto no hablaba de su tiempo, hablaba del nuestro.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos, les ponemos música actual, la banda sonora de “Cásina” está formada por: la banda sonora de “Golfus de Roma” de Stepenh Sondheim; “Sex Bomb” de Tom Jones; “Fever” de Peggy Le, “ Smooth Operator” de Sade y “Happy” De Pharrell WilliamsLa imagen corresponde al cuadro “El viejo y la joven” de Lucas Cranach el Viejo (1530)Escuchar audio
Locos por los clásicos - La humillación de Ulises. Odisea XVIII
Nadie sabe quién es el mendigo. Nadie reconoce a Ulises. Pero él ya ha empezado a probar a todos. El episodio XVIII de la Odisea es el de las humillaciones de Ulises. Un mendigo grotesco, Iro, reta a Ulises en una pelea absurda que los pretendientes celebran como espectáculo. Ulises, disfrazado, se impone con un solo golpe. Es su primer acto de fuerza... pero sin revelar su identidad.Desde ese momento, todo se vuelve más denso. Penélope baja al salón donde están los pretendientes y Ulises tiene que escuchar que no se irán sin que se case con alguno. Eurímaco, uno de más agresivos, le intenta agredir. Las sirvientas lo desprecian, una de ellas le insulta. Los pretendientes beben hasta emborracharse y se van a sus casas.Este episodio no es un paréntesis: es una preparación silenciosa para la venganza. Se humilla al héroe, se prueba a los personajes, se carga el aire de anticipación. Todo apunta a lo inevitable. Y Homero detiene la acción justo cuando más queremos que avance.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos, les ponemos música actual. La banda sonora del canto XVIII de la Odisea está formada por “Laura Palmer” de Angelo Badalamenti para Twin Peaks, “Light of the Seven” de Ramin Djawadi para Juego de Tronos y “Why Do We Fall?” de Hans Zimmer para El caballero oscuroLa imagen corresponde al cuadro “Ulises lucha contra el mendigo Iro” de Lovis Corinth (1903)Escuchar audio
Locos por los clásicos - La simpatía
La simpatía no es caer bien ni resultar gracioso. Es algo mucho más profundo y, para los clásicos, una condición esencial para una vida feliz. Para los clásicos grecolatinos, la simpatía no era una técnica social, sino una forma profunda de conexión humana. La simpatía, antes de ser un rasgo de carácter, era una forma de estar en el mundo.En este podcast de Locos por los clásicos reflexionamos sobre una virtud olvidada: la capacidad de sentir con el otro, de relacionarnos con afabilidad y equilibrio en un mundo cada vez más crispado.Desde Aristóteles hasta Epicteto, pasando por Cicerón y Séneca, los pensadores grecolatinos tuvieron muy claro que el ser humano es social por naturaleza y que la vida en comunidad no solo es inevitable, sino necesaria para el bienestar emocional. Pero también advirtieron contra los excesos: no se trata de pretender ser amigo de todo el mundo ni de vivir permanentemente rodeados de gente, sino de vivir con simpatía con quienes no forman parte de nuestro círculo íntimo. Como recordó con lucidez Josep Pla, “en la vida hay amigos, conocidos y saludados, y la clave está en no confundirlos”.Frente a la arrogancia y la antipatía —que nacen de la inseguridad y la infelicidad—, los clásicos defendieron la simpatía para lograr el bienestar emocional.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de la simpatía que defienden los clásicos está formada por: “Smile” de Nat King Cole, “Nice ’n’ Easy” de Frank Sinatra y “What a Wonderful World” de Louis Armstrong.La imagen corresponde a “El almuerzo de los remeros” de Renoir (1881)Escuchar audio
Locos por los clásicos - El escudo de Eneas. Eneida libro VIII
El héroe troyano deja de ser un exiliado errante para empezar a convertirse en fundador de una civilización. El Libro VIII de la “Eneida” de Virgilio es un canto decisivo, una pausa solemne antes de la gran guerra, donde la épica se mezcla con la política, la religión y el destino de Roma.Tras la declaración de guerra de Turno, Eneas busca aliados. El dios Tíber se le aparece en sueños y lo guía hasta el rey Evandro, un anciano sabio que gobierna un asentamiento humilde en el monte Palatino, la futura Roma. El encuentro es mucho más que una alianza militar: es un pacto entre pasado y futuro, entre la pobreza originaria del Lacio y la grandeza que vendrá. Evandro le muestra a Eneas una Roma primitiva, hecha de chozas, bosques y colinas sagradas, recordándole que la verdadera grandeza nace de la austeridad y la ley. Durante su estancia, Virgilio inserta el relato genial de Hércules y Caco, una lucha entre civilización y barbarie que anticipa el papel de Roma como fuerza ordenadora del mundo.Mientras tanto, en el Olimpo, Venus convence a Vulcano para que forje armas divinas para su hijo. El resultado es uno de los momentos más célebres de la literatura clásica: el escudo de Eneas. En él no aparecen gestas pasadas, sino la historia futura de Roma, desde Rómulo y Remo hasta la victoria de Augusto en Accio. Eneas lo contempla sin comprenderlo del todo, cargando sobre sus hombros no solo una armadura, sino el destino de un imperio.El Libro VIII es así un canto de tránsito y de revelación. Virgilio detiene la acción bélica para legitimar la guerra que vendrá: no como violencia gratuita, sino como deber sagrado. En este “episodio” de la serie genial que es “La Eneida”, historia, poesía y política se funden en una sola visión.Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos, les ponemos música actual. La banda sonora del Libro VIII de la “Eneida” de Virgilio está formada por “Batalla sobre el hielo” de la ópera “Alexander Nevsky” de Serguéi Prokófiev; la banda sonora de Howard Shore para El Señor de los Anillos; “Solsbury Hill” de Peter Gabriel y la banda sonora de Ramin Djawadi para Juego de Tronos.La imagen corresponde al cuadro de Pomeo Batoni “Venus entrega las arms a Eneas” (1767) que se encuentra en el Museo Hermitage de San PeterburgoEscuchar audio