Rural Road Casting - Canal de Castilla

Rural Road Casting - Canal de Castilla

https://feeds.ivoox.com/feed_fg_f11504001_filtro_1.xml
1 Followers 15 Episodes Claim Ownership
Le invitamos a acompañarnos en un viaje que empieza en el fin de un sueño. El sueño es el de la ilustración española, que concibió un innovador proyecto que pretendía nada menos que salvar el tradicional aislamiento del interior peninsular para conectarlo con Europa y Ultramar. La obra, diseñada en el siglo XVIII y rematada en el primer tercio del XIX, solo concluyó una parte de aquel sueño, pues en su concepción inicial pretendía unir Reinosa con Segovia. No alcanzó ninguno de esos hitos, ...
View more

Episode List

De Valladolid a Santa María de Palazuelos. El Puerto de Valladolid

Mar 28th, 2022 3:46 PM

Le invitamos a acompañarnos en un viaje que empieza en el fin de un sueño. El sueño es el de la Ilustración española, que concibió un innovador proyecto que pretendía nada menos que salvar el tradicional aislamiento del interior peninsular para conectarlo con Europa y Ultramar. La obra, diseñada en el siglo XVIII y rematada en el primer tercio del XIX, solo concluyó una parte de aquel sueño, pues en su concepción inicial quería unir Reinosa con Segovia. No alcanzó ninguno de esos hitos, por lo que el punto más meridional, donde la realidad puso fin a la ambición, fue la dársena de Valladolid, desde donde le invitamos a este viaje. La dársena, punto final del Ramal Sur del Canal, data de 1835 y alcanza los 200 m de longitud y una anchura de 28 m. Sus márgenes estuvieron jalonadas de almacenes, actividades industriales, un astillero y puerto seco para la construcción de barcazas, y pronto se convirtió en el principal puerto del canal, con gran impacto en la ciudad castellana. Hoy día algunas de sus históricas naves se han convertido en establecimientos de restauración con inmejorables vistas a este singular espacio. Partiendo de la ciudad de Valladolid, que merece una visita detallada por su riqueza patrimonial y oferta turística, la ruta nos llevará por el amplio valle abierto en las altas llanuras de los páramos, en esta zona conocidos como Montes Torozos al oeste y Cerrato al este, por la confluencia del río Esgueva en el Pisuerga. El urbanismo de la principal ciudad de Castilla y León y su actividad industrial periférica, en el importante eje de comunicación que la une con las vecinas urbes de Palencia y Burgos, marca el paisaje de esta etapa, pero no podemos olvidar el corredor verde que dibuja el río Pisuerga y el propio canal, y en este último algunas de las obras de ingeniería hidráulica que le caracterizan, como las esclusas 41 y 42, con sus viviendas de escluseros y molinos, instalaciones magníficamente conservadas. Un pequeño desvío hacia a la impresionante fortaleza de Fuensaldaña, que alberga un museo de los castillos, permite recorrer parte de Denominación de Origen de los Vinos de Cigales, con su paisaje de vides y la oferta de bodegas visitables en localidades como Mucientes, Cigales o Fuensaldaña, que merecen una parada. Al final de la ruta nos espera, en la inmediata vecindad del canal, el monasterio cisterciense de Santa María de Palazuelos, cuya iglesia románica del siglo XIII es visita obligada. Un poco más allá, a poco más de 2 km, la localidad de Cabezón de Pisuerga ofrece su monumental puente, un hito histórico en el camino entre Valladolid y Palencia, además de un enclave privilegiado sobre el Pisuerga. Desde ahí una ruta señalizada nos permite acceder a un singular paisaje, el de los cortados del Pisuerga.

De Santa María de Palazuelos a Dueñas. Los vinos del Canal

Mar 28th, 2022 6:24 PM

A medida que nos alejamos de la ciudad de Valladolid, dejando atrás la iglesia románica de Santa María de Palazuelos, la impronta urbana e industrial va cediendo terreno a espacios más abiertos donde, junto a los campos de cereal, se advierte el protagonismo del viñedo. No en vano, las soleadas laderas del valle del Pisuerga y sus particulares terrenos entre Dueñas y Valladolid son el origen de los afamados rosados, pero también de los excelentes tintos, de la Denominación de Origen Cigales, la única atravesada por el Canal. Por la cercanía de las dársenas de Valladolid y Palencia estos caldos encontraron una rápida salida comercial por la vía fluvial de transporte. Seguimos nuestro camino por un trazado paralelo al Ramal Sur, que experimentó muchas de las vicisitudes que condicionaron la obra y que resulta curioso conocer, pues así entenderemos un poco la complejidad del proyecto. En 1795 el ramal había llegado a la ciudad de Palencia. En ese momento las remesas del Estado llegaban de manera intermitentemente, lo que interrumpía y retrasaba el ritmo de las obras. Finalmente, en 1804 el corte fue drástico y definitivo y las obras fueron paralizadas cuando el Ramal Sur había llegado a las proximidades de Dueñas. El comienzo de la Guerra de la Independencia y la posterior crisis política, económica y social que se desató impidieron la reanudación, permaneciendo paralizadas casi tres décadas. En 1831 cuatro grandes financieros y políticos del momento (Francisco Javier de Burgos, el Marqués de las Marismas del Guadalquivir, el Marqués de Remisa y el Duque de Sotomayor) crearon una empresa, la Compañía del Canal de Castilla, que retoma el proyecto y consigue llegar a Valladolid, ejecutando todo el tramo que ahora seguimos, en 1835. En esta fase de obra privada la tipología de las esclusas, quizás el elemento más significativo del canal, que permite ir salvando los desniveles, cambian de su planta ovalada anterior a la rectangular, dado su menor coste. Podemos acercarnos a ver ejemplos de estas estructuras de sillería caliza a la altura de Corcos (esclusa 40) y de Valoria la Buena (esclusa 39), y podremos comprobar que junto a ellas no solo están las viviendas del esclusero, que se encargaba abrir y cerrar las compuertas al paso de las barcazas, sino también instalaciones fabriles como las fábricas de harinas, o los puentes, también de sillería caliza. En esta etapa les invitamos a desviarse de la carretera en varios puntos para acercarse a la amplia oferta de este territorio. En el camino al castillo de Trigueros del Valle, con una atractiva recreación interior orientada al mundo fantástico, pasaremos por el corazón de la tierra de viñedos y por varias bodegas visitables, lo mismo que si nos desviamos hacia Valoria la Buena. Si tenemos más interés por el paisaje natural, dos puntos nos salen al paso, al inicio del tramo los cortados de Cabezón y un poco más allá los de San Martín de Valvení, ambos magníficas atalayas sobre el Pisuerga. El conjunto histórico de Dueñas, que merece una pausa para recorrer sus calles y monumentos, tiene una privilegiada posición dominando el amplio valle formado por la desembocadura del Carrión en el Pisuerga y el propio paso del Canal, una zona de indudable valor natural por el desarrollo de los bosques de ribera.

De Dueñas a Palencia. El adiós al Pisuerga

Mar 28th, 2022 8:55 PM

El río que nos ha acompañado hasta ahora, el Pisuerga, nos abandona a la altura de Dueñas, aunque volveremos a encontrarlo más adelante. Desde este punto será el Carrión, su principal afluente, el que nos lleve hasta la capital palentina. La confluencia de ambos cursos propicia un gran valle abierto bordeado de páramos. Esta condición estratégica fue valorada desde tiempos remotos, ahí está el origen romano de la ciudad de Palencia, la basílica visigoda de San Juan de Baños, la histórica villa de Dueñas o el monasterio trapense de San Isidro. En tiempos recientes, el eje entre Valladolid y Palencia tiene un gran dinamismo industrial, marcado sobre todo por la presencia de la factoría automovilística de Villamuriel de Cerrato y las áreas industriales de Venta de Baños y Palencia, con un importante desarrollo de la industria alimentaria. En realidad, este desarrollo industrial tiene su origen en el propio Canal de Castilla, a cuya vera, aprovechando la energía hidroeléctrica de las esclusas, se levantaron primero molinos harineros, luego auténticas fábricas de harinas, pero también batanes, fábricas de papel y, andando el tiempo, centrales minieléctricas. Cumplía así el canal ese propósito de rehabilitación económica de la deprimida Castilla del siglo XVIII, uno de cuyos principales condicionantes era la dificultad del transporte, que encarecían todos los productos que atravesaban las montañas para llegar a la costa cantábrica. Sirva como ejemplo que en 1795 Jovellanos escribía que para la ciudad de Santander era más barato comprar cereales que arribaban por mar, puesto que pasar la montaña disparaba los costes, así una fanega de trigo se vendía en Palencia a 6 reales y cuando ésta llegaba a Santander, costaba 22, más de tres veces por cubrir 200 kilómetros. ¿Qué podemos encontrar en esta etapa? En Dueñas indudablemente su casco histórico, con una interesante oferta de museos y restauración. A sus afueras no podemos pasar por alto las fábricas de harinas de las esclusas 37 y 38, y poco más allá la Abadía San Isidro de Dueñas, que conserva la iglesia románica, con reformas posteriores, y el convento del siglo XVII, conocido tradicionalmente como La Trapa, origen de industria chocolatera palentina, cuya fábrica actual se encuentra al otro lado de la autovía; una dulce parada. Avanzando un poco llegamos a Venta de Baños, cuyo desarrollo se debe a su condición de nudo ferroviario, y donde es casi inexcusable que nos desviemos a conocer el ejemplo mejor conservado de iglesia visigoda, la Basílica de San Juan de Baños, que data del siglo VII. Y finalmente Villamuriel de Cerrato, que nos recibe con su impresionante iglesia románica de Santa María de La Mayor, el monasterio de Santa Clara, de los siglos XV y XVII, o fossilium, el museo de los fósiles, pero donde merece la pena detenerse para recorrer el canal, en un corto y ameno paseo, hasta la triple esclusa encadenada del Soto Abúndez, donde podremos descansar en su zona recreativa. Este viaje de los aromas, que nos ha llevado del chocolate de Dueñas, a las galletas de Venta de Baños, termina en las cercanías de Palencia con el café, debido a la implantación de las empresas de liofilizados. La capital palentina, con su importante patrimonio y la amplia oferta de recursos turísticos de todo tipo, parece exigir que le dediquemos un tiempo detallado a su visita, lo mejor que podemos hacer es hacerle caso, no nos defraudará.

De Palencia a Grijota. El Ramalillo y la Bifurcación

Mar 28th, 2022 8:57 PM

El desarrollo de la ciudad de Palencia, ceñido a la ribera izquierda del Carrión, y la traza del canal por la margen derecha dejaba a la capital palentina sin conexión con la nueva vía fluvial. La solución fue el llamado “Ramalillo” un canal de conexión de un kilómetro que desemboca en una dársena preparada para el trasiego de mercancías, ya construida en 1795, con 135x40 m, en piedra de sillería, flanqueada por los almacenes de ladrillo. Se conectaba así la capital con el norte de la provincia, y cuando se concluyan los ramales del sur y campos, en 1835 y 1849, con Valladolid y Medina de Rioseco, terminando la red navegable de 207 km. Para dar idea de la importancia que pronto tuvo esta vía podemos señalar que en la primera mitad del siglo XIX; es decir, antes de que estuviera concluso el Ramal de Campos, ya circulaban ciento seis barcas, de ellas tres servían como diligencias para cubrir el trayecto entre Valladolid y Palencia, que era diario en cada sentido con una tarifa de 12 reales por persona. En el momento de mayor éxito del canal, entre 1850-1860, llegó a estar surcado por 350 barcazas. Las más antiguas eran de madera, mientras que desde finales del siglo XIX se hicieron en hierro. Existían barcazas de material, que se ocupaban del mantenimiento, y de mercancías, de varias dimensiones, empezando por las llamadas “españolas”, que podían cargar cuatro toneladas, mucho mayores eran las “alemanas”, de cuarenta toneladas y las francesas, con cincuenta y cinco. Estas barcazas recorrían la distancia entre Valladolid y Alar en una media de seis días. El discurrir de la ruta está marcado por el protagonismo del paisaje urbano de la ciudad de Palencia y su periferia de industrias y urbanizaciones residenciales, que se desarrollan en el amplio espacio del valle del Carrión, abierto hacia el noroeste a la plana comarca de Tierra de Campos a través del río Valdeginate. Esta etapa es de corto recorrido, pues poco más de 7 km separan su inicio y final, pero lo es intencionadamente, porque conocer todo lo que ofrece la capital palentina requiere un tiempo. Esta pequeña ciudad castellana conserva por doquier monumentos que le hicieron merecedora de su consideración como conjunto histórico: empezando por la Catedral de San Antolín, una de las más espléndidas catedrales góticas de nuestro país, sus muchas iglesias, que transitan entre el románico y el gótico, sin olvidar la impronta del siglo XIX, con una renovación urbana que vino de la mano de Canal de Castilla y que hoy día marca la arquitectura del centro de la urbe, donde no falta el contrataste de los edificios modernistas del inicios del siglo XX y, al fondo, siempre dominante, el Cristo del Otero, la icónica “imagen marca” de Palencia, mirador natural de amplias perspectivas. Pero si se desea conocer el carácter palentino, no deje de entrar en sus cafés, bares, o restaurantes, pasear por sus parques o acercarse a su mercado. En la dársena del Ramalillo todavía se conservan varios de los almacenes, uno de ellos convertido en Museo del Agua, y un poco más allá no deja de tener su atractivo la doble esclusa de Viñalta, con su represa y molino harinero. El final de la etapa en Grijota nos reserva una de las grandes sorpresas del Canal, el arranque desde el Ramal Norte de los Ramales Sur y Campos en el pago de El Serrón, con su triple esclusa, que salva un importante desnivel y los restos de las instalaciones industriales que se levantaron en su ribera. Un corto desvío puede llevarnos a Fuentes de Valdepero, para conocer su fortaleza, o si lo preferimos, al área recreativa del Monte el Viejo, un bosque mediterráneo protegido muy cerca de la capital, en las estribaciones de los Montes Torozos, con zonas recreativas e importantes valores naturales.

De Medina de Rioseco a Villarramiel. Entre campos y palomares

Mar 28th, 2022 8:59 PM

Al pie de los Montes de Torozos, que animan el paisaje por el sur y el este, se extiende la panda Tierra de Campos, de grandes horizontes y casi ausente de vegetación. Sobre este paisaje el impacto transformador del canal fue muy importante. Por un lado, el uso del canal para el riego generó la implantación de nuevos cultivos que rompieron el dominio cerealista. Por otro, el discurrir del agua propició un ambiente natural propio de paisajes de ribera. Pero además, desde el inicio de las obras se prestó una gran atención a la mejora del entorno, ya que éste era también un objetivo del ideal ilustrado. Pretendían jalonar los alrededores del canal de árboles frutales. Con el tiempo surgió la necesidad de obtener madera para la reparación de las esclusas y de las barcazas. Este hecho motivó que aquellos frutales fueran sustituidos paulatinamente por árboles madereros. Otro punto valorado por los ingenieros ilustrados era la pesca, y para ello en algunas zonas se introdujeron tencas, que se mimetizaron con las especies naturales. El viaje acompañando este ramal nos lleva por carreteras comarcales atravesando estas tierras de cereal. Aquí y allá, sobre todo en el tramo final y cerca de los pueblos, pueden observarse, en mejor o peor estado de conservación, los típicos palomares, de adobe y planta circular o cuadrada, que se han convertido en un emblema de Tierra de Campos, producto, en el fondo, de una peculiar ganadería de subsistencia, complemento para una dura vida agrícola. En el tramo inicial gana protagonismo en el horizonte la gran torre del homenaje del castillo de Belmonte de Campos, buen ejemplo de castillo del siglo XV de la llamada “escuela de Valladolid”, y sobre todo, obviamente, la propia Medina de Rioseco. Esta villa, a la que algún autor se ha referido como la auténtica capital de Tierra de Campos resume, en la arquitectura civil de su conjunto y en los impresionantes monumentos religiosos, la quintaesencia de esta comarca del corazón de Castilla. Nos recibe con su dársena, final del Ramal de Campos del Canal, el último en construirse, entre 1842 y 1849, y la de mayores dimensiones, 332 m de longitud y 52 m de anchura, donde podemos distinguir los almacenes, el dique seco y la gran edificación de la Fábrica de Harinas “San Antonio”, centro de recepción de visitantes y embarcadero para travesías por el canal en la embarcación Antonio de Ulloa. De su conjunto histórico son numerosos los hitos a destacar, por lo que le invitamos a una detallada visita, así también podrá disfrutar del paisaje urbano y la buena oferta de artesanía, gastronomía y restauración. Si recala por esta villa de los almirantes del Castilla en Semana Santa, la parada es inexcusable para asistir a algunas de las procesiones más impactantes de toda España, y si no siempre pueden acercarse al Museo de los Pasos. No olvide que la etapa termina en Villarramiel, la villa pellejera, sobrenombre que deriva de la larga tradición en la artesanía del cuero y la piel, pero también le invitamos a no perder la oportunidad de visitar dos conjuntos históricos próximos: Montealegre de Campos y Villalba de los Alcores.

Get this podcast on your phone, Free

Create Your Podcast In Minutes

  • Full-featured podcast site
  • Unlimited storage and bandwidth
  • Comprehensive podcast stats
  • Distribute to Apple Podcasts, Spotify, and more
  • Make money with your podcast
Get Started
It is Free