Salmos 35:22–24
Hay situaciones en las que quisieras mostrar pruebas, explicar conversaciones y lograr que todos conozcan tu versión.
Pero David comienza con una verdad que trae descanso:“Oh Señor, tú sabes de todo esto.”
Dios estuvo allí.
Vio lo que nadie vio.
Escuchó lo que tú no escuchaste.
Conoce tus intenciones, tus errores y también aquello de lo que fuiste acusado injustamente.
Dios no necesita evidencias para conocer una escena que Él mismo presenció.
Por eso David no pide fuerzas para vengarse; pide algo mucho más poderoso: “Toma mi caso.”
No toda acusación necesita una respuesta.
No toda mentira merece tu energía.
No toda provocación merece una reacción.
A veces, tratando de limpiar nuestra reputación delante de todos, terminamos ensuciando nuestra paz.
Hoy puedes hacer lo correcto que está en tus manos y entregarle a Dios lo que ya no puedes controlar.
Escribe tu oración:
“Dios, hoy pongo en tus manos el caso de __________.”
Las lecturas son:
Ester 1:1 - 3:15
1 Corintios 11:17-34
Salmo 35:17-28
Proverbios 21:19-20
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