La sobreprotección sobre nuestros hijos los llena de temor y les quita los recursos para poder ser adultos que tomen decisiones y se puedan valer por si mismos. Todos los niños necesitan la protección de sus padres ante ciertos peligros que encontrarán en su vida, pero cuando esta protección se convierte en una burbuja de aislamiento hacia una gran parte de las cosas que ocurren en el exterior hablamos de sobreprotección.