En 1993, Consuelo Berrocal, de 23 años, asesinó a su hijo de dos meses y consumió partes de su cuerpo, un hecho que presenció su madre. Fue diagnosticada con trastornos mentales y recluida en el Hospital Víctor Larco Herrera, donde permanece en tratamiento. Su caso generó gran impacto mediático y debate sobre salud mental, abuso infantil y justicia.
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