Es relativamente fácil decir que Dios es lo primero, pero, ¿cómo se ve eso en la práctica?
Las acciones deben imponerse a las palabras. Las palabras deben ser consecuencia de un corazón con las prioridades claras.
Este año arrancamos con la mirada en Jesús y el objetivo claro, tener a DIOS PRIMERO, en todo.