En Marcos 3:22-27 los escribas acusan a Jesús de estar poseído; Él responde con la parábola del hombre fuerte: Jesús ata al hombre fuerte (Satanás), libera a los oprimidos y restaura lo que está roto.
El pasaje denuncia el legalismo que impide ver la obra de Dios y subraya la autoridad de Jesús para vencer el pecado y traer sanidad y renovación.