Venezuela atraviesa una transformación geopolítica radical tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026, una intervención impulsada por el deseo de asegurar el control estratégico de sus inmensas reservas de crudo extrapesado frente a la influencia de China y Rusia, en un contexto de infraestructura colapsada y desafíos técnicos de extracción significativos.