Las parejas enamoradas de Mai Zetterling no lo están, se casan por conveniencia, se abandonan, o se aborrecen. La fijación de la directora con la maternidad, el embarazo, la ansiedad y la angustia, o su desprecio del matrimonio como institución debió confundir bastante al personal. Con una narración audaz, a través de saltos en el tiempo y una cantidad de personajes que en una primera visión del film puede confundir, abrumar al espectador.
Zetterling adaptó junto a su pareja en ese momento...
Las parejas enamoradas de Mai Zetterling no lo están, se casan por conveniencia, se abandonan, o se aborrecen. La fijación de la directora con la maternidad, el embarazo, la ansiedad y la angustia, o su desprecio del matrimonio como institución debió confundir bastante al personal. Con una narración audaz, a través de saltos en el tiempo y una cantidad de personajes que en una primera visión del film puede confundir, abrumar al espectador.
Zetterling adaptó junto a su pareja en ese momento, David Hughes, el ciclo de novelas de la escritora Agnes von Krusenstjerna. La primera parte del film presenta a las tres mujeres protagonistas. Las tres embarazadas en un hospital, a punto de dar a luz, recuerdan sus vidas, un médico cínico, una tía, Petra, la narradora original en la serie de novelas, o un pintor homosexual, personajes bisagra ambos. En la segunda parte, el solsticio de verano reunirá al grupo entero, ahí entran aún más personajes. Domina la señora Landborg, anfitriona promiscua, locuaz, y cínica a más no poder, sus comentarios no tienen desperdicio. Según ella traer un hijo al mundo es procrear otro idiota, y también suelta en otra ocasión que el fin del matrimonio es hacer que la gente se odie.
El cine de Zetterling muestra nexos en común con Ingmar Bergman. El acercamiento de la directora es muy natural y ambicioso, Bergman acota más su mirada a sus obsesiones particulares, la existencia y la muerte , el silencio de Dios, el pecado. Zetterling tuvo la suerte de contar con el operador habitual de Bergman, Sven Nykvist. Su trabajo excepcional nos encierra en la clínica, nos transmite la náusea de la paciente, el miedo de la niña escondida bajo la mesa, o en el otro extremo, el goce de vivir, las jóvenes corriendo desnudas por el campo. La osadía de mostrar deseos lésbicos en el año 1964, el primer plano frontal de los rostros de la alumna y la tutora nos traen a la memoria “Persona”, su perturbadora elucubración sobre la locura y la soledad.
Esta noche queremos ser felices de una forma melancólica, igual que Petra, la que ya no quiere ser joven…
Chari Medina, Zacarías Cotán, Salvador Limón y Raúl Gallego.
View more