El Café se inaugura con un homenaje al trago. A su alrededor se han cocido ritos, pasiones y soniquetes. Da igual que sea fermentado o destilado, el alcohol es siempre propiciador de canciones honestas. A veces, la copa llena es una musa en sí misma, alguien que nos escucha, nos consuela, nos entiende.
Por esta barra achispada desfilan hoy el tango, la ranchera, el flamenco, la canción popular, la copla...
Bebamos para recordar buena música.